2008
El deshielo en mi cocina
Mi nevera NO es no-frost —por tanto, supongo que debería decir que “ES frost”, ¿no?—. Bueno, el caso es que tendría que descongelarla cada año, según la sabiduría poular por estos lares.
Pues bien, llevo más de 6 años viviendo en mi kasa, y nunca —hasta hoy— había descongelado la nevera (que yo recuerde).
Para los que anden más perdidos que yo, aclaro que descongelar la nevera no significa “sacarla del congelador”. Se entiende por descongelar la nevera lo siguiente: vaciarla (menos mal que he conseguido recolocar todo el contenido en otra nevera, ¡benditos padres!), moverla (sacarla del rincón en el que está metida) desenchufarla, abrirla, quitar todo el hielo que se acumula en el congelador (que en 6 años y 5 meses es BASTANTE HIELO, como se puede apreciar en las imágenes siguientes), limpiarla por dentro y por fuera, ¡sin olvidar la parte de arriba! (se dice pronto, pero cuesta un… montón), y limpiar el hueco en el que estaba “anclada” la nevera (incluidas las paredes que, cual cueva prehistórica, han permanecido ocultas e inaccesibles todo este tiempo).
Prueba superada. Ya puedo tachar esto de mi lista de tareas pendientes. Hasta dentro de un año, claro.
Lo cierto, lo cierto… es que lo que más me ha empujado realmente a descongelar la nevera es la esperanza de que bajará mi factura de la luz (a parte de que ya no podía aplazarlo más, como podéis ver en las siguientes fotografías). On verra, ça.
Las imágenes del auténtico deshielo que se ha producido hoy (ya ayer) en mi cocina: