En toda este párrafo que os invito a visitar, hasta el final no sabes si está hablando de vinos o de qué. Sustantivos como “plastilina”, “nariz” o “capa” y adjetivos como “limpio”, “fina” y “lenta” unidos con maestría para describir un vino —al parecer— muy bueno. Y que conste que el que escribe se nota que sabe; lo digo de verdad.
Por cierto, que la variedad del vino se llama… “garnacha”. También me hace mucha gracia.
Un día tengo que hacer recopilación de las descripciones de los vinos que aparecen en las etiquetas de las botellas.